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“La muerte no es el final”, es una canción compuesta por el sacerdote vasco Cesáreo Gabaráin Azurmendi, (1936-1991), tras la muerte de Juan Pedro un joven que era organista en su parroquia. Dicho sacerdote compuso centenares de canciones, algunas mundialmente conocidas como «Pescador de Hombres».
Posteriormente, las Fuerzas Armadas de España adoptaron esta canción como himno, se entona en homenaje a los que han muerto realizando actividades militares. Esta adopción tiene su origen en el año 1981, cuando el teniente general José María Sáenz de Tejada la escuchó en el transcurso de un funeral e imaginó en qué medida realzaría el traslado de la tradicional corona de laurel hasta la cruz en los ceremoniales militares de homenaje a los Caídos. La composición de la versión definitiva para destino castrense fue llevada a cabo por Tomás Asiain.
Amigos, me puse a escuchar la letra y me trajo el recuerdo de nuestros hermanos Policías fallecidos en el cumplimiento del deber en los años 1980, donde se vivió un desgobierno a raíz de la acciones subversivas, yo era teniente y me acuerdo que me citaron a la Av. España donde queda la II - Región de la Guardia Civil y ahí se encontraba un ómnibus donde estaban los Mayores GC Mariano Segovia Chávez y Fernando Vargas Vargas, los Tentes. GC César Portugal Moscoso y César Vargas Vargas, además de otros oficiales. Recuerdo que nos comunican que teníamos que viajar a la ciudad de Ayacucho, ya que habían atacado el penal de esa ciudad y los presos terroristas habían fugado, efectivamente viajamos con el personal de la 52-CGC Salvataje y la 79-CGC Unidad Portuaria, cuando llegamos encontramos herido al Capitán GC Linares y algunos Suboficiales Sinchis que lucharon valientemente. Nos quedamos algunos meses por la zona convulsionada por la subversión.
Hoy día al escuchar “La muerte no es el final”, me trae al recuerdo a mis compañeros de armas que dieron la vida por la pacificación de nuestro Perú. Al escuchar esta canción cuando dice “Tú nos dijiste que la muerte no es el final del camino, que aunque morimos no somos, carne de un ciego destino”, al leer las líneas de esta canción me remonto a esos años y digo que efectivamente cuando íbamos a combatir a la subversión con una carabina A1 M1 (Carabina usada en la Segunda Guerra Mundial traída, traída al Perú por los Americanos cuando se creó la 48 CGC Los Sinchis Mazamari), y hacíamos nuestras mochilas con costales de polietileno, porque nuestra logística era precaria, pero aún así salíamos a combatir ya que la muerte para nosotros no era el final, el final era la pacificación de nuestro Perú, y para eso teníamos una arma llamada MISTICA, que nos imbuía a todos los Policías de esa época, ya que no se encontraba el apoyo por parte del Gobierno de turno hacia ante el alarmante brote terrorista.
Me acuerdo cuando el Presidente de la República, Arq. Fernando Belaunde Terry, a raíz de unos sucesos violentos en Ayacucho, declaró a la prensa que no era terrorismo sino, que eran acciones de algunos abigeos. El Director General de la Guardia Civil, el General Juan Balaguer Morales, desmiente esta versión valientemente y dice a la prensa que no son abigeos, que son Terroristas. El Ministro del Interior, José María de la Jara y Ureta, sin duda y murmuraciones envía a Estados Unidos al General Balaguer como Agregado. Poco tiempo después el Gobierno acepta que hay terrorismo, es llamado el General GC Juan Balaguer Morales para que se haga cargo nuevamente de la Dirección General de la Guardia Civil.
El Gobierno al no tener una rápida acción en el convulsionado pueblo de Ayacucho, nuestros hermanos Policías morian todos los días y sus familiares y amigos de armas llorábamos a nuestros compañeros.
Y sigo leyendo la canción y dice “Cuando la pena nos alcanza por el hermano perdido, cuando el adiós dolorido busca en la fe su esperanza”, esperanza que nunca llego ya que hoy se busca un Museo de la Memoria para honrar a los Subversivos, mientras nuestros héroes siguen a la espera que se les dé el debido reconocimiento por dar la vida por la pacificación del País.
Amigos, lo único que nos queda es recordarlos y honrarlos con nuestro trabajo y como dice la canción, Cuando, Señor, resucitaste, todos vencimos contigo nos regalaste la vida, como en Betania el amigo y si caminamos a tu lado, no va a faltarnos tu amor, porque muriendo vivimos vida más clara y mejor.
Transcribo la canción:
Tú nos dijiste que la muerte no es el final del camino, que aunque morimos no somos, carne de un ciego destino.
Tú nos hiciste, tuyos somos, nuestro destino es vivir, siendo felices contigo, sin padecer ni morir.
Cuando la pena nos alcanza por el hermano perdido, cuando el adiós dolorido busca en la fe su esperanza.
En tu palabra confiamos con la certeza de que Tú ya lo has devuelto a la vida, ya lo has llevado a la luz. Ya lo has devuelto a la vida, ya lo has llevado a la luz
Cuando, Señor, resucitaste, todos vencimos contigo nos regalaste la vida, como en Betania al amigo.
Si caminamos a tu lado, no va a faltarnos tu amor, porque muriendo vivimos vida más clara y mejor.
Amigos, les agradeceré entrar a esta página: http://www.youtube.com/watch?v=XTtgkRfWv6E&feature=related y seguro que se emocionarán al recordar a muchos de nuestros hermanos Policías fallecidos en el cumplimiento del deber en los años terribles de la subversión, y podrán ver en el video como el Gobierno de España le rinde homenaje a los que dieron su vida por España “Homenaje a los caídos por Dios y por España”. Me pregunto ¿cuando se hará una ceremonia parecida a nuestros héroes y mártires que dieron la vida por la pacificación del Perú? , Solamente se piensa en hacer un museo para desacreditar a nuestras Fuerza Tutelares y dicho museo esta siendo promocionado por personas que en esos años vivían plácidamente en el extranjero, mientas la sangre de nuestros Policías, militares y civiles se derramaba por conseguir la ansiada pacificación del País.
Alberto Jordán Brignole
General ® PNP
¡¡Dignidad Policial!!
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